La Diputación de Valencia proclama oficialmente triunfador de la feria de fallas 2009 al diestro valenciano Enrique Ponce.

.
Valencia (Esp.).- El jurado de la Diputación de Valencia presidido por el diputado de Asuntos Taurinos, Isidro Prieto, ha concedido a Enrique Ponce el máximo trofeo de la Feria de Fallas 2009 como triunfador del ciclo.

Reunidos esta mañana los componentes del jurado de esta institución, han decidido otorgar sus galardones del siguiente modo:

- Trofeo de la Diputación de Valencia al diestro triunfador de la Feria: Enrique Ponce.
- Trofeo “Manuel Granero” a la mejor faena de matador de toros: José Tomás.
- Trofeo “Manolo Martínez” a la mejor estocada: Sebastián Castella.
- Trofeo “Jaime Marco El Choni” al mejor toreo de capa de matador de toros: Rubén Pinar.
- Trofeo “Vicente Zabala” a la mejor ganadería: Peñajara.
- Mejor Toro de la feria: “Utrerito” de la ganadería de Núñez del Cuvillo.
- Trofeo al novillero triunfador de la Feria: Pedro Marín.
- Trofeo “Julio Aparicio” al mejor toreo de capa de novillero: Desierto.
- Trofeo al mejor novillo de la Feria de Fallas: “Dédalo” de la ganadería de Garcigrande.
- Trofeo “Blanquet” al mejor banderillero en la mejor brega: Alberto Martínez
- Trofeo “Paco Honrubia” al mejor banderillero en el mejor par: Alberto Martínez.
- Trofeo “Manolo Montoliu” al mejor picador: Antonio Saavedra.

El jurado ha estado formado por diecisiete miembros: José Luis Benlloch, Vicente Sobrino, Francisco Picó, Pedro J. Cáceres, María Irene Beneyto, Francisco Brines, Vicente Igual, Jaime Marco “El Choni”, Francisco Puchol, Vicente Ruiz ”El Soro”, Miguel Tatay, Joaquín Soler, Emili Gregori, Eduardo Altarriba, Francisco Tarazona, Rafael Roca, Vicente Garrido, Juan Martínez y José Luis Villanueva.

La entrega de Trofeos Taurinos de la Diputación de Valencia correspondientes a las Ferias de Fallas y Julio de 2007 y 2008 se realizará el próximo viernes 27 de marzo a las 19 horas en el Salón de Actos del MUVIM.

Texto: Alfonso Sanfelíu

Enrique Ponce abre la puerta grande tras una faena de magisterio al quinto.

.
Valencia. Jueves 19 de Marzo. Decimotercera de fallas. Casi lleno.

Seis astados de Garcigrande, desiguales de presentación en líneas generales. Encastados en mayor o menor grado con clase y nobleza en conjunto. El primero, bravo a más; el segundo, noble y con clase; el tercero fue reservón pero de embestida emocionante, codiciosa y repetidora cuando entraba en la muleta; el cuarto, el más parado; el quinto, exigente y encastado de los que había que poderle y el sexto también problemático.

Luis Francisco Esplá, silencio tras aviso y saludos.
Enrique Ponce, saludos tras aviso y dos orejas tras aviso.
Vicente Barrera, saludos tras aviso y palmas.

El alicantino Luis Francisco Esplá se despidió de la afición valenciana y brindó su último toro en esta tierra al torero de plata Domingo Navarro. También destacó el banderillero Paco Peña en el tercero de la tarde tras parear de manera muy efectiva.

Valencia (Esp.).- No se le escapó el triunfo a Enrique Ponce en una tarde en la que había que dejar a las claras quien es, uno de los mejores toreros de la historia. Le hacía falta a Ponce un triunfo sin fisuras, rotundo, contundente y casi sin discusión en estas fallas, y lo hizo ante su público y ante José Tomás que estaba entre el respetable siguiendo la tarde. Y para ello, para ver la respuesta enrazada de una figura del toreo hizo falta que saliese el toro complicado que pone en jaque la clarividencia del de Chiva y le obliga a crecerse ante la adversidad peleándose como un jabato a sangre y fuego con el Garcigrande.

Faena al quinto de la tarde de las muy importantes, sólo al alcance de los toreros importantes y poderosos, necesarias para dar un paso más en la carrera de un hombre que lo tiene todo, pero al que se le exige cada día más y que hoy tuvo la oportunidad de marcar de nuevo su territorio en el toreo. El toro de Garcigrande fue complicado, de los comprometidos, al que había que hacerle las cosas muy bien para que no ganase la pelea. Lo entendió así Enrique y planteó una sabia faena en la que poco a poco le pudo al animal hasta cuajar un trasteo poderoso, entregado, fibroso, enrazado y magistral. Los doblones de comienzo demostrando a la res quien mandaba en la faena y fueron clave para ir desengañando y pudiéndole al toro hasta encelarlo y dominarlo. Y a partir de ahí, templadas series, ganándole la acción al toro para forzar su repetición a la vez que el animal se atemperaba. La explosión del torero de Chiva vino con varias series en redondo en las que metiéndose con el toro, encajada la planta, sometiéndolo mucho y dejándole los engaños muy puestos, logró poner la plaza boca abajo. Se desbordó la pasión aclamando la faena con un cierre en las tablas poderoso y portentoso, que remató con una estocada caída que no fue motivo para no pasear las dos orejas.

Antes, con el noble segundo de la tarde no se le vio igual. Por encima el toro de Garcigrande, Ponce estuvo eléctrico en su actuación. Nunca terminó de tomarle el aire a la res por lo que siempre cuajó pases en la media altura y media distancia hecho que ocasionó que la faena no terminara de alcanzar la profundidad ni la plasticidad que se esperaba. Trasteo desigual, largo en duración y un tanto a contraestilo, según nos tiene acostumbrado Ponce, que pasó sin pena ni gloria.


Por su parte, el alicantino Luis Francisco Esplá tuvo en sus manos el toro más completo de la tarde, el primero. Un astado con clase, nobleza, codicia, repetidor en las telas y bueno, que no fue entendido por el veterano diestro. Tal es así, que le vimos el segundo tercio de banderillas más desajustado de estos últimos años, sin precisión en la reunión, en la colocación del par ni en su ejecución. El de Garcigrande fue un toro que sirvió con creces para hacer el buen toreo, pero Esplá no estuvo a su altura. Ligerito, superficial, embarullado, sin darle un hilo argumental a la faena, perdió la opción de cuajar una gran obra a su estilo. Después, con el cuarto, tampoco pudo hacer mucho, salvo salvar los muebles con un segundo tercio más ajustado e importante a la par que efectivo. Brindó la muerte del último toro lidiado en Valencia, al subalterno Domingo Navarro, y tras el detalle una nueva faena en la que equivocó las distancias en el cite y a la que le faltó nervio, entrega, pasión, ajuste en los pases y torería. No fue la tarde de Esplá, que se despidió con luces y sombras de Valencia.

Y quien tampoco tuvo su tarde y se le vio francamente a la deriva fue a Vicente Barrera. Respuesta de pundonor y valentía ante el complicado sexto de la tarde, la que tuvo el valenciano, con todo a la contra y sabiendo que Enrique Ponce le había ganado una vez más la partida en Valencia. Pero no pudo triunfar en la única actuación en su tierra. Se lidió mal este garcigrande que cerraba feria y por llegó al último tercio con muchas complicaciones por ambos pitones, hasta el punto de intentar echarse a los lomos al diestro. Trasteo de lucha sin efectividad ni a penas lucimiento, en la que al final, toro y torero, quedaron prácticamente, en tablas. Y en el tercero, tampoco se le vio mucho más claro que en el sexto. Astado con acusada querencia a tablas su comportamiento fue desigual, un tanto reservón en el último tercio pero al que si se le sometía y se le mandaba en la embestida, podría haber servido para un gran e importante triunfo. El toro tuvo cinco o seis tandas de cinco o seis arrancadas cada una, emocionantes. Lo suficiente para una faena compacta, entregada, poderosa, llena de valor y torería. Pero Barrera no acertó o no quiso ver y se limitó a esperar la arrancada de la res y a acompañarla componiendo la figura en cada pase como pudo. Una lástima este garcigrande porque entiendo que era de triunfo serio y a Barrera en esta ocasión se le escapó. Saludos cariñosos desde el tercio igualmente que en el sexto.

Texto: Alfonso Sanfelíu
Imágenes: Paco Ferrís

La nueva Asociación de Jóvenes Empresarios Taurinos (ASOJET) se presenta en Valencia .

.
Este mediodía, en el Casal Taurino de la Diputación de Valencia, la nueva Asociación de Jóvenes Empresario Taurinos (ASOJET) ha sido presentada al mundo del toro. Esta nueva asociación, presidida por el empresario taurino Rubén Espinosa, ha estado respaldada en su puesta de largo por el Diputado de Asuntos Taurinos de la Diputación de Valencia, Isidro Prieto, de igual modo que también ha asistido el Director de la Escuela Taurina de Valencia, Manuel Carrión y un nutrido grupo de aficionados, prensa y gente del toro.

Según ha comentado el presidente de ASOJET, Rubén Espinosa “esta asociación nace con la intención de convertirse en un foro de unión y de intercambio de opiniones entre empresarios taurinos, ya que es obvio que existe una nueva generación de empresarios jóvenes que estamos dispuestos a demostrar nuestra alta vinculación con la profesión empresarial taurina. Estamos preocupados por desarrollar un camino muy largo e interesante que le queda por recorrer a la Fiesta en este siglo XXI y además, nos sentimos capacitados para comenzar a recorrerlo, liderar esta iniciativa y conseguir con ello, una mejor interacción entre los distintos estamentos de la Fiesta”.

La asociación ha fundamentado su creación en la necesidad de velar también, por el prestigio y dignificación del empresariado taurino así como, según apunta Rubén Espinosa “fomentar y activar el dialogo con las Administraciones titulares de las Plazas de Toros en pro de una cooperación, asesoramiento técnico y apoyo en la elaboración de Pliegos de Explotación, sobre todo en aspectos vinculados a la fijación de criterios de adjudicación de plazas, acordes con la sostenibilidad de cada coso y la propia viabilidad del espectáculo taurino”.

Concienciados con la necesidad de mejorar los pilares fundamentales de la Fiesta, desarrollarán estudios económicos sobre los costes mínimos de cada tipo de festejo conforme a las categorías de las plazas, para así adecuar el espectáculo al público en general, conciliando los intereses de todas las partes implicadas en la Fiesta, su oferta y su demanda, con el objetivo de velar por un futuro mejor de la Fiesta. Uno de los puntos básicos de actuación de ASOJET será también la de denunciar públicamente aquellas situaciones en las que los criterios de adjudicación de las plazas de toros contravengan la lógica de la gestión del coso en cuestión y la viabilidad económica de cada uno de los proyectos empresariales, defendiendo de este modo que el acceso de los empresarios a este tipo de adjudicaciones sea, normalmente, para aquellas empresas conocedores de todos los aspectos que conforman la Fiesta.

Rubén Espinosa también ha comentado a este medio que “se quiere trabajar desde ASOJET para lograr una conceptualización del toreo definitiva, de tal modo que se identifique el toreo como un hecho cultural y artístico, que quede ubicado en la Administración, conforme a la nueva catalogación legal. También se pretende así lograr centralizar la gestión de la Fiesta desde los departamentos administrativos estatales y autonómicos de cultura”. Espinosa además matiza “en este momento en el que la Fiesta esta resultando cuestionada por una parte de la sociedad, hay que defender el toreo en base a nuestros derechos constitucionales y a las competencias del Estado en relación con la protección y garantía del Patrimonio Artístico y Cultural Español”.

La junta directiva de ASOJET esta compuesta de los siguientes miembros:

Presidente: Rubén Espinosa; Vicepresidente: Jorge Arellano; Vocales: Ángel Bernal, Pedro Chicote, Ignacio Lloret, Ignacio Matilla, Víctor Manuel Zabala y Carlos Zúñiga.

Texto: Alfonso Sanfelíu

Valencia (11ª de fallas): Solitaria oreja de Julio Aparicio en una tarde marcada por la invalidez, descastamiento y falta de raza de los toros.

.
Valencia. Miércoles 18 de Marzo. Décimo primera de Fallas. Más de tres cuartos de plaza. Se lidiaron seis toros de la La Palmosilla (1º como sobrero), bien presentados. Encierro sin fuerzas, bajo de casta y raza del que sólo destacó el cuarto de la tarde. El que abrió plaza totalmente inválido.

Julio Aparicio
, silencio y oreja.

Alejandro Talavante, saludos tras aviso y saludos.
Daniel Luque
, silencio en ambos.


Valencia (Esp.).- La peor tarde de lo que llevamos de feria fue la décimo primera de fallas, a pesar de la oreja que cortó Julio Aparicio después de hilvanar una meritoria y artística faena al cuarto toro de la tarde. Los astados de La Palmosilla de ascendencia Juan Pedro Domecq y Núñez del Cuvillo fueron todo un despropósito de toros flojos, descastados, desclasados, impropios de lo que se denomina un toro bravo. Sólo el cuarto medio-sirvió para el matador, que tuvo que dosificar la faena y el poder con su muleta, para que le durase el toro durante toda la faena.

Precisamente fue ante este cuarto del festejo con el que el sevillano Julio Aparicio logró cortar un meritorio trofeo después de cuajar una faena sentida y llena de momentos con duende, arte y arrebato. El veterano diestro que regresaba a Valencia, una tierra muy querida por él y su familia, lo que suponía para él mayor responsabilidad. Pero respondió con su arte, y con el toro manejable y noble que le correspondió, fue cuajando pases de enjundia y sabor a toreo viejo. Chispazos de arte, de poesía torera y sobre todo, detalles de cambios de mano, naturales profundos y en redondo vistosos, trincherazos que alcanzaron el mayor instante de lucimiento cuando con temple, Aparicio les bajo la mano con suavidad, la justa, para que aguantaran su toreo. Intensa faena a ráfagas, que llegó al tendido, y que tras una media estocada le valió un trofeo importante por el marco y la feria en la que se logra. Con el flojo bis que abría plaza no pudo hacer nada. Intentó justificarse pero cuando vio que nada podía hacer, abrevió y a otra cosa.

Talavante tampoco tuvo excesiva suerte con el lote sorteado. Flojos, justo de raza y de casta, hilvanó dos trasteos similares en los que estuvo excesivamente frío, técnico y falto de emotividad. Con el segundo de la tarde realizó una faena voluntariosa, de largo metraje que no llegó nunca a prender en los tendidos con total rotundidad. Se le silenció la labor. Y en el quinto buscó al menos puntuar en Valencia con una faena también en su línea taurómaca, pero muy lejos del Talavante que impactó en este mismo ruedo hace ahora dos años. Faena de menos a más en la que en las primeras series ligó en redondo con su concepto vertical y estático del toreo y así, creció su trasteo en emotividad cuando se metió entre los pitones, aguantando las paradas del toro. Saludó al acabar su labor.

Tampoco tuvo suerte el debutante en Valencia, Daniel Luque. Con un lote de toros flojos, deslucidos y de nulo lucimiento, Luque solo pudo estar dispuesto, animoso, serio y responsabilizado. Intento honestamente cuajar labor a ambos astados pero fue toda una odisea y hubiese sido un milagro alzarse con un triunfo rotundo ante semejante encierro de La Palmosilla. Para el recuerdo queda su buen toreo a la verónica en el tercero. Una auténtica pena lo del ganado de hoy que tendría que derivar en una seria reflexión sobre los hierros que se anuncian en una feria como la de fallas en Valencia.


Texto: Alfonso Sanfelíu

Imágenes: Paco Ferrís

Valencia (10ª de fallas): Oreja para El Cordobés, Rivera Ordóñez y Jiménez en una tarde fallera amable y festiva.

.
Valencia. Martes 17 de Marzo. Décima de Fallas. Lleno. Tiempo soleado con brisa.

Se lidiaron dos toros de González Sánchez Dalp (1º y 2º); uno de Jarrama (3º) y tres de Manolo González (4º, 5º y 6º), desiguales de presentación siendo algunos de ellos justos de trapío. Nobles, con clase y buen son en la muleta, resultaron en líneas generales manejables aunque justos de también de raza.


El Cordobés, silencio tras
aviso y oreja tras aviso
Rivera Ordóñez, saludos y oreja con petición de la segunda
César Jiménez, saludos tras aviso y oreja tras aviso


Valencia (Esp.).- Oreja por coleta, todos contentos y la sensación final de haber visto una corrida de toros notable de Manolo González que no fue más aprovechada y mejor lucida, quizás por las manos en las que cayó. Tres orejas tres, que premiaron la animosidad de los tres espadas quienes defendieron sus tauromaquias respectivas haciendo las delicias de un público que asistió al festejo fallero, con el único objetivo de pasar una agradable tarde de toros.

El más mediático de todos, Francisco Rivera Ordóñez logró cortar uno de esos trofeos al quinto de la tarde después de una lidia arrestosa, llena de voluntad, esfuerzo y en alguna ocasión pases lucidos. Con una res a la que se le castigó poco pero que quizás por ello sirvió más para el espectáculo, Rivera Ordóñez protagonizó un segundo tercio de banderillas lleno de ilusión, emotividad y sincera entrega ante un público que lo adora Después, con la muleta intentó el lucimiento por ambos pitones, con pases animosos, alegres, del gusto del público congregado, que tras una estocada le valió la oreja. Con su primero, más deslucido y paradote pero con calidad cuando se desplazaba, firmó un trasteo festivo en los que en alguna ocasión también vimos pases lucidos. La colocación de la espada, un tanto caída, le privó de otra posible oreja.

Por su parte, El Cordobés sacó toda la artillería taurómaca propia y también logró, con esfuerzo, la oreja del cuarto de la tarde. Faena de muleta a media altura, dando tiempo al toro a reponerse del esfuerzo de la lidia y con tempo para hilvanar pases, que agradaron al entregado público. Guiños al respetable y con la plaza finalmente un tanto dividida, cuajó una faena valiente en la cual se arrimó como un león en el final de la misma. Oreja a pesar de la colocación de la espada. Con el que abrió la tarde, noble y repetidor en los primeros compases pero flojo, planteó un trasteo cimentado sobre la técnica bien entendida que posteriormente dio paso a su tauromaquia particular. Lo mejor, varias tandas sobre la diestra, ejecutadas con ligazón y temple.

Completó el cartel el madrileño César Jiménez, a quien no se le vio tan pletórico como en otras ocasiones en este mismo ruedo. Con su primero comenzó poderoso, y con paciencia y temple, fue poco a poco creando una faena en la que le dio sitio y tiempo a la res, hilvanando series sobre la mano diestra estimables. Lo más destacado vino al natural, dejando bellos muletazos pero sin ligazón por la falta de continuidad del animal. Y con el que cerró plaza, de raza justa pero nobleza y clase, Jiménez puso voluntad y dejó momentos sueltos en una faena a la que faltó más alma. Fue premiado con una oreja. Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia: El novillero Antonio Hernández ha recibido el alta médica tras el grave percance sufrido en la segunda novillada fallera.

.
El valenciano Antonio Hernández ha recibido hoy lunes el alta médica, después de haber estado hospitalizado una semana, como consecuencia del grave percance sufrido en Valencia el pasado martes 10 de marzo en la segunda novillada del abono fallero. Una cornada de 25 centímetros con tres trayectorias.

Valencia (Esp.).- El Dr. Cristóbal Zaragozá, Cirujano Jefe de la Plaza de Toros de Valencia, ha comentado a este medio que a lo largo del día de hoy "hemos dado el alta médica al novillero Antonio Hernández después de la evolución favorable que ha tenido durante estos días la cornada de la que fue intervenido en la enfermería de la plaza el pasado martes 10 de marzo. A partir de ahora y salvo complicaciones, el plazo mínimo estimado para su completo restablecimiento es el de unos 20 días aproximadamente, continuando su recuperación en su domicilio".


Tal y como se ha venido contando desde este medio a lo largo de estos días, Antonio Hernández resultó corneado el pasado martes por un novillo de Torres Gallego infiriéndole una cornada de 25 centímetros en cara antero-interna del tercio medio del muslo derecho con hemorragia, activa profusa venosa y tres trayectorias calificada por los facultativos como de “muy grave”.
Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

Valencia (9ª de abono): Puerta grande para Enrique Ponce y oreja de Ley para Cayetano.

.
Valencia. Lunes 16 de Marzo. Novena de Fallas. Lleno de "No Hay Billetes". Tiempo apacible con un viento fuerte que molestó durante la lidia.

Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación y comportamiento. Nobles y manejables en conjunto, resultaron justos de casta y raza aunque con una nobleza que los hicieron manejables. El sexto de la tarde un toro muy complicado. Los dos mejores fueron el primero y el cuarto.

Enrique Ponce, oreja tras aviso en ambos.
José María Manza
nares, palmas tras aviso y silencio.
Cayetano, silencio y oreja tras aviso.

Buenos pares de José María Tejero y Curro Javier a primero, cuarto y quinto. Enrique Ponce salió por trigésima quinta vez por la puerta grande.

Valencia (Esp.).- La novena de fallas debía de ser para Enrique Ponce, y todo el público congregado en la plaza, para disfrutar de uno de los dos mejores carteles de la feria, conspiró para que finalmente se lograra el objetivo: izar a hombros al maestro de Chiva. Tarde de cara y cruz la que se vivió en Valencia, donde la gloria en forma de puerta grande se la llevó Enrique Ponce tras dos faenas magistrales y la cruz gloriosa en forma de actuación épica con voltereta espeluznante incluida, se la llevó Cayetano en el q
ue cerraba plaza.

Los toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq reseñados para la tarde no se salieron del guión protagonizado en estos últimos años y con una correcta presentación, incluso por debajo de lo exigido en plaza de primera como lo fue el trapío del anovillado quinto de la tarde, adolecieron de casta, fuerzas y raza en líneas generales, si bien destacaron por noble, calidad y un poco más de recorrido los corridos en primero y cuarto lugar, así como también destacó, por muy complicado, el que cerraba plaza.

El maestro de Chiva volvió una vez más a dar una lección de ciencia taurómaca en el día de su decimonoveno cumpleaños de alternativa y lo hizo con dos toros de muy distinta condición pero que en sus manos, benditas muñecas, le sirvieron para cuajar dos faenas perfectas en su concepción, en su técnica, en su pulcritud y su planteamiento. Flojo el primero, a penas picado por la justeza de fuerzas pero con clase para dar y tomar, Ponce lo tocó con suavidad en los cites, y con paciencia y una lucha intermitente por el impertinente viento que hizo acto de presencia, fue cuajando un trasteo en el que fue templando poco a poco la embestida. El juanpedro, que recuperó el fuelle y fue a más sin abandonar la falta de fuerzas durante el trasteo, se templó en las manos de Ponce y éste fue cuajando una obra en la que lo mejor vino sobre la mano diestra cuando pudo alargar la embestida, templarla con suavidad y de forma impoluta resolver la tanda de toreo en redondo profunda y llena de enjundia. Quizás le faltó a la faena un poco más de transmisión por la condición del toro, un tanto anodino y muy condicionado por esas fuerzas, al que no se le pudo bajar la mano a penas, y ya se sabe que si el toreo no es rematado por abajo, en ocasiones éste pierde profundidad. Pero claro, estaba frente a él, Enrique Ponce, y de este modo terminó por cuajar un trasteo pulcro, perfecto, suave, templado a media altura, elegante, ligado, de metraje largo y rematado de una gran estocada. Se le pidieron las dos, pero se le concedió con justeza una oreja. Y con el cuarto fue una faena más compacta, de mayor entidad, profundidad y con varias tandas de toreo excelente. El juanpedro no se salió del guión y también resultó muy justo de fuerzas aunque con nobleza y clase para hacer el toreo suave y templado del que es maestro Ponce. Lo recibió por verónicas templadas, reunidas, cuidando la endeblez del animal y rematándolas con una media que fue lo mejor del recibo de capote como también lo hizo en su primero. Y tras el brindis a la Fallera Mayor de Valencia, a tal brindis tal honor, comenzó por abajo con temple, con poder, con suavidad, con garbo en una serie de toreo en redondo llena de calidad, prestancia y buen son. A más fue su obra, que fue cuajando con tempo, con los tiempos justos para que se repusiera el animal, con mimo, con torería, con garbo y dominio sobre todo por el pitón derecho, mucho más complicado que el izquierdo. De nuevo quizás le faltó intensidad al trasteo por la condición del animal, pero allí estaba Ponce y de nuevo en sus manos, el toro acabó pareciendo otro. Toreo clásico, perfecto, lleno de enjundia donde los mejores momentos vinieron en varias tandas al natural con la cintura rota, alargado el brazo y el temple de los elegidos. Ni una apretura, ni una tensión, todo natural y normal, una delicia, toreo macizo, puro, de quilates en esta ocasión. Y tras estas tandas, el colofón con un toro desengañado por el pitón derecho, un toreo en redondo intenso, cuajado, despacioso aun sin poder bajarle la mano todo lo que él quisiera. La estocada precedida de pinchazo hizo el resto. Puerta Grande para el maestro.

Pero faltaba el complicado sexto y la épica en tarde de clavel, políticos, mujeres guapas y hombres con sus mejores galas para tarde de tanto glamour. La casta y raza torera la puso Cayetano al más puro estilo Rivera. Salió a por todas. Sabía Cayetano que la plaza estaba con él y que Valencia le quiere y literalmente, atropellando la razón tras un brindis emotivo y un tanto provocador a su hermano Francisco se hincó de rodillas y recibió al astado con un arrebatado toreo en redondo. La plaza boca abajo y la tensión disparada. Se rajaba el animal, hacía amagos de querer robarle la vida, le soltó un gañafón por el pitón izquierdo y ahí se vio que la faena era zafarrancho de combate. Cogida espeluznante de impacto brutal, segundos angustiosos en los que la grave cornada de vio, todos en el ruedo buscando el quite providencial y el torero merced al juanpedro. Surgió el milagro. Rota la taleguilla del encuentro con el toro, lastimado el torero giró su mirada hacia el animal y a partir de ahí, subió el diapasón emotivo del trasteo. O tú o yo, debió pensar Cayetano y fue finalmente él. Faena de sentimiento toreo en estado puro y tras la estocada, flamear de pañuelos pidiendo un doble premio a un trasteo épico que devolvía a la Fiesta el sentido glorioso de la victoria de la vida sobre la muerte. Sólo fue una oreja pero el gesto, la gesta y todo lo demás estaban ya presentes. Cayetano también habló en Valencia y lo dejó claro, tampoco viene a pasar esta Temporada como si nada. Con el tercero poco pudo hacer.

Finalmente Manzanares, el deseado, el esperado, el garante de uno de los mejores toreos clásicos de estos últimos años, poco pudo hacer con un lote muy deslucido. Dos silencios demuestran la tarde del alicantino en las fallas. Otra vez será.

Firmado: Alfonso Sanfelíu

Fotografía: Paco Ferrís