La nueva Asociación de Jóvenes Empresarios Taurinos (ASOJET) se presenta en Valencia .

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Este mediodía, en el Casal Taurino de la Diputación de Valencia, la nueva Asociación de Jóvenes Empresario Taurinos (ASOJET) ha sido presentada al mundo del toro. Esta nueva asociación, presidida por el empresario taurino Rubén Espinosa, ha estado respaldada en su puesta de largo por el Diputado de Asuntos Taurinos de la Diputación de Valencia, Isidro Prieto, de igual modo que también ha asistido el Director de la Escuela Taurina de Valencia, Manuel Carrión y un nutrido grupo de aficionados, prensa y gente del toro.

Según ha comentado el presidente de ASOJET, Rubén Espinosa “esta asociación nace con la intención de convertirse en un foro de unión y de intercambio de opiniones entre empresarios taurinos, ya que es obvio que existe una nueva generación de empresarios jóvenes que estamos dispuestos a demostrar nuestra alta vinculación con la profesión empresarial taurina. Estamos preocupados por desarrollar un camino muy largo e interesante que le queda por recorrer a la Fiesta en este siglo XXI y además, nos sentimos capacitados para comenzar a recorrerlo, liderar esta iniciativa y conseguir con ello, una mejor interacción entre los distintos estamentos de la Fiesta”.

La asociación ha fundamentado su creación en la necesidad de velar también, por el prestigio y dignificación del empresariado taurino así como, según apunta Rubén Espinosa “fomentar y activar el dialogo con las Administraciones titulares de las Plazas de Toros en pro de una cooperación, asesoramiento técnico y apoyo en la elaboración de Pliegos de Explotación, sobre todo en aspectos vinculados a la fijación de criterios de adjudicación de plazas, acordes con la sostenibilidad de cada coso y la propia viabilidad del espectáculo taurino”.

Concienciados con la necesidad de mejorar los pilares fundamentales de la Fiesta, desarrollarán estudios económicos sobre los costes mínimos de cada tipo de festejo conforme a las categorías de las plazas, para así adecuar el espectáculo al público en general, conciliando los intereses de todas las partes implicadas en la Fiesta, su oferta y su demanda, con el objetivo de velar por un futuro mejor de la Fiesta. Uno de los puntos básicos de actuación de ASOJET será también la de denunciar públicamente aquellas situaciones en las que los criterios de adjudicación de las plazas de toros contravengan la lógica de la gestión del coso en cuestión y la viabilidad económica de cada uno de los proyectos empresariales, defendiendo de este modo que el acceso de los empresarios a este tipo de adjudicaciones sea, normalmente, para aquellas empresas conocedores de todos los aspectos que conforman la Fiesta.

Rubén Espinosa también ha comentado a este medio que “se quiere trabajar desde ASOJET para lograr una conceptualización del toreo definitiva, de tal modo que se identifique el toreo como un hecho cultural y artístico, que quede ubicado en la Administración, conforme a la nueva catalogación legal. También se pretende así lograr centralizar la gestión de la Fiesta desde los departamentos administrativos estatales y autonómicos de cultura”. Espinosa además matiza “en este momento en el que la Fiesta esta resultando cuestionada por una parte de la sociedad, hay que defender el toreo en base a nuestros derechos constitucionales y a las competencias del Estado en relación con la protección y garantía del Patrimonio Artístico y Cultural Español”.

La junta directiva de ASOJET esta compuesta de los siguientes miembros:

Presidente: Rubén Espinosa; Vicepresidente: Jorge Arellano; Vocales: Ángel Bernal, Pedro Chicote, Ignacio Lloret, Ignacio Matilla, Víctor Manuel Zabala y Carlos Zúñiga.

Texto: Alfonso Sanfelíu

Valencia (11ª de fallas): Solitaria oreja de Julio Aparicio en una tarde marcada por la invalidez, descastamiento y falta de raza de los toros.

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Valencia. Miércoles 18 de Marzo. Décimo primera de Fallas. Más de tres cuartos de plaza. Se lidiaron seis toros de la La Palmosilla (1º como sobrero), bien presentados. Encierro sin fuerzas, bajo de casta y raza del que sólo destacó el cuarto de la tarde. El que abrió plaza totalmente inválido.

Julio Aparicio
, silencio y oreja.

Alejandro Talavante, saludos tras aviso y saludos.
Daniel Luque
, silencio en ambos.


Valencia (Esp.).- La peor tarde de lo que llevamos de feria fue la décimo primera de fallas, a pesar de la oreja que cortó Julio Aparicio después de hilvanar una meritoria y artística faena al cuarto toro de la tarde. Los astados de La Palmosilla de ascendencia Juan Pedro Domecq y Núñez del Cuvillo fueron todo un despropósito de toros flojos, descastados, desclasados, impropios de lo que se denomina un toro bravo. Sólo el cuarto medio-sirvió para el matador, que tuvo que dosificar la faena y el poder con su muleta, para que le durase el toro durante toda la faena.

Precisamente fue ante este cuarto del festejo con el que el sevillano Julio Aparicio logró cortar un meritorio trofeo después de cuajar una faena sentida y llena de momentos con duende, arte y arrebato. El veterano diestro que regresaba a Valencia, una tierra muy querida por él y su familia, lo que suponía para él mayor responsabilidad. Pero respondió con su arte, y con el toro manejable y noble que le correspondió, fue cuajando pases de enjundia y sabor a toreo viejo. Chispazos de arte, de poesía torera y sobre todo, detalles de cambios de mano, naturales profundos y en redondo vistosos, trincherazos que alcanzaron el mayor instante de lucimiento cuando con temple, Aparicio les bajo la mano con suavidad, la justa, para que aguantaran su toreo. Intensa faena a ráfagas, que llegó al tendido, y que tras una media estocada le valió un trofeo importante por el marco y la feria en la que se logra. Con el flojo bis que abría plaza no pudo hacer nada. Intentó justificarse pero cuando vio que nada podía hacer, abrevió y a otra cosa.

Talavante tampoco tuvo excesiva suerte con el lote sorteado. Flojos, justo de raza y de casta, hilvanó dos trasteos similares en los que estuvo excesivamente frío, técnico y falto de emotividad. Con el segundo de la tarde realizó una faena voluntariosa, de largo metraje que no llegó nunca a prender en los tendidos con total rotundidad. Se le silenció la labor. Y en el quinto buscó al menos puntuar en Valencia con una faena también en su línea taurómaca, pero muy lejos del Talavante que impactó en este mismo ruedo hace ahora dos años. Faena de menos a más en la que en las primeras series ligó en redondo con su concepto vertical y estático del toreo y así, creció su trasteo en emotividad cuando se metió entre los pitones, aguantando las paradas del toro. Saludó al acabar su labor.

Tampoco tuvo suerte el debutante en Valencia, Daniel Luque. Con un lote de toros flojos, deslucidos y de nulo lucimiento, Luque solo pudo estar dispuesto, animoso, serio y responsabilizado. Intento honestamente cuajar labor a ambos astados pero fue toda una odisea y hubiese sido un milagro alzarse con un triunfo rotundo ante semejante encierro de La Palmosilla. Para el recuerdo queda su buen toreo a la verónica en el tercero. Una auténtica pena lo del ganado de hoy que tendría que derivar en una seria reflexión sobre los hierros que se anuncian en una feria como la de fallas en Valencia.


Texto: Alfonso Sanfelíu

Imágenes: Paco Ferrís

Valencia (10ª de fallas): Oreja para El Cordobés, Rivera Ordóñez y Jiménez en una tarde fallera amable y festiva.

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Valencia. Martes 17 de Marzo. Décima de Fallas. Lleno. Tiempo soleado con brisa.

Se lidiaron dos toros de González Sánchez Dalp (1º y 2º); uno de Jarrama (3º) y tres de Manolo González (4º, 5º y 6º), desiguales de presentación siendo algunos de ellos justos de trapío. Nobles, con clase y buen son en la muleta, resultaron en líneas generales manejables aunque justos de también de raza.


El Cordobés, silencio tras
aviso y oreja tras aviso
Rivera Ordóñez, saludos y oreja con petición de la segunda
César Jiménez, saludos tras aviso y oreja tras aviso


Valencia (Esp.).- Oreja por coleta, todos contentos y la sensación final de haber visto una corrida de toros notable de Manolo González que no fue más aprovechada y mejor lucida, quizás por las manos en las que cayó. Tres orejas tres, que premiaron la animosidad de los tres espadas quienes defendieron sus tauromaquias respectivas haciendo las delicias de un público que asistió al festejo fallero, con el único objetivo de pasar una agradable tarde de toros.

El más mediático de todos, Francisco Rivera Ordóñez logró cortar uno de esos trofeos al quinto de la tarde después de una lidia arrestosa, llena de voluntad, esfuerzo y en alguna ocasión pases lucidos. Con una res a la que se le castigó poco pero que quizás por ello sirvió más para el espectáculo, Rivera Ordóñez protagonizó un segundo tercio de banderillas lleno de ilusión, emotividad y sincera entrega ante un público que lo adora Después, con la muleta intentó el lucimiento por ambos pitones, con pases animosos, alegres, del gusto del público congregado, que tras una estocada le valió la oreja. Con su primero, más deslucido y paradote pero con calidad cuando se desplazaba, firmó un trasteo festivo en los que en alguna ocasión también vimos pases lucidos. La colocación de la espada, un tanto caída, le privó de otra posible oreja.

Por su parte, El Cordobés sacó toda la artillería taurómaca propia y también logró, con esfuerzo, la oreja del cuarto de la tarde. Faena de muleta a media altura, dando tiempo al toro a reponerse del esfuerzo de la lidia y con tempo para hilvanar pases, que agradaron al entregado público. Guiños al respetable y con la plaza finalmente un tanto dividida, cuajó una faena valiente en la cual se arrimó como un león en el final de la misma. Oreja a pesar de la colocación de la espada. Con el que abrió la tarde, noble y repetidor en los primeros compases pero flojo, planteó un trasteo cimentado sobre la técnica bien entendida que posteriormente dio paso a su tauromaquia particular. Lo mejor, varias tandas sobre la diestra, ejecutadas con ligazón y temple.

Completó el cartel el madrileño César Jiménez, a quien no se le vio tan pletórico como en otras ocasiones en este mismo ruedo. Con su primero comenzó poderoso, y con paciencia y temple, fue poco a poco creando una faena en la que le dio sitio y tiempo a la res, hilvanando series sobre la mano diestra estimables. Lo más destacado vino al natural, dejando bellos muletazos pero sin ligazón por la falta de continuidad del animal. Y con el que cerró plaza, de raza justa pero nobleza y clase, Jiménez puso voluntad y dejó momentos sueltos en una faena a la que faltó más alma. Fue premiado con una oreja. Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia: El novillero Antonio Hernández ha recibido el alta médica tras el grave percance sufrido en la segunda novillada fallera.

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El valenciano Antonio Hernández ha recibido hoy lunes el alta médica, después de haber estado hospitalizado una semana, como consecuencia del grave percance sufrido en Valencia el pasado martes 10 de marzo en la segunda novillada del abono fallero. Una cornada de 25 centímetros con tres trayectorias.

Valencia (Esp.).- El Dr. Cristóbal Zaragozá, Cirujano Jefe de la Plaza de Toros de Valencia, ha comentado a este medio que a lo largo del día de hoy "hemos dado el alta médica al novillero Antonio Hernández después de la evolución favorable que ha tenido durante estos días la cornada de la que fue intervenido en la enfermería de la plaza el pasado martes 10 de marzo. A partir de ahora y salvo complicaciones, el plazo mínimo estimado para su completo restablecimiento es el de unos 20 días aproximadamente, continuando su recuperación en su domicilio".


Tal y como se ha venido contando desde este medio a lo largo de estos días, Antonio Hernández resultó corneado el pasado martes por un novillo de Torres Gallego infiriéndole una cornada de 25 centímetros en cara antero-interna del tercio medio del muslo derecho con hemorragia, activa profusa venosa y tres trayectorias calificada por los facultativos como de “muy grave”.
Texto: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Rafael MATEO

Valencia (9ª de abono): Puerta grande para Enrique Ponce y oreja de Ley para Cayetano.

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Valencia. Lunes 16 de Marzo. Novena de Fallas. Lleno de "No Hay Billetes". Tiempo apacible con un viento fuerte que molestó durante la lidia.

Toros de Juan Pedro Domecq, desiguales de presentación y comportamiento. Nobles y manejables en conjunto, resultaron justos de casta y raza aunque con una nobleza que los hicieron manejables. El sexto de la tarde un toro muy complicado. Los dos mejores fueron el primero y el cuarto.

Enrique Ponce, oreja tras aviso en ambos.
José María Manza
nares, palmas tras aviso y silencio.
Cayetano, silencio y oreja tras aviso.

Buenos pares de José María Tejero y Curro Javier a primero, cuarto y quinto. Enrique Ponce salió por trigésima quinta vez por la puerta grande.

Valencia (Esp.).- La novena de fallas debía de ser para Enrique Ponce, y todo el público congregado en la plaza, para disfrutar de uno de los dos mejores carteles de la feria, conspiró para que finalmente se lograra el objetivo: izar a hombros al maestro de Chiva. Tarde de cara y cruz la que se vivió en Valencia, donde la gloria en forma de puerta grande se la llevó Enrique Ponce tras dos faenas magistrales y la cruz gloriosa en forma de actuación épica con voltereta espeluznante incluida, se la llevó Cayetano en el q
ue cerraba plaza.

Los toros de la ganadería de Juan Pedro Domecq reseñados para la tarde no se salieron del guión protagonizado en estos últimos años y con una correcta presentación, incluso por debajo de lo exigido en plaza de primera como lo fue el trapío del anovillado quinto de la tarde, adolecieron de casta, fuerzas y raza en líneas generales, si bien destacaron por noble, calidad y un poco más de recorrido los corridos en primero y cuarto lugar, así como también destacó, por muy complicado, el que cerraba plaza.

El maestro de Chiva volvió una vez más a dar una lección de ciencia taurómaca en el día de su decimonoveno cumpleaños de alternativa y lo hizo con dos toros de muy distinta condición pero que en sus manos, benditas muñecas, le sirvieron para cuajar dos faenas perfectas en su concepción, en su técnica, en su pulcritud y su planteamiento. Flojo el primero, a penas picado por la justeza de fuerzas pero con clase para dar y tomar, Ponce lo tocó con suavidad en los cites, y con paciencia y una lucha intermitente por el impertinente viento que hizo acto de presencia, fue cuajando un trasteo en el que fue templando poco a poco la embestida. El juanpedro, que recuperó el fuelle y fue a más sin abandonar la falta de fuerzas durante el trasteo, se templó en las manos de Ponce y éste fue cuajando una obra en la que lo mejor vino sobre la mano diestra cuando pudo alargar la embestida, templarla con suavidad y de forma impoluta resolver la tanda de toreo en redondo profunda y llena de enjundia. Quizás le faltó a la faena un poco más de transmisión por la condición del toro, un tanto anodino y muy condicionado por esas fuerzas, al que no se le pudo bajar la mano a penas, y ya se sabe que si el toreo no es rematado por abajo, en ocasiones éste pierde profundidad. Pero claro, estaba frente a él, Enrique Ponce, y de este modo terminó por cuajar un trasteo pulcro, perfecto, suave, templado a media altura, elegante, ligado, de metraje largo y rematado de una gran estocada. Se le pidieron las dos, pero se le concedió con justeza una oreja. Y con el cuarto fue una faena más compacta, de mayor entidad, profundidad y con varias tandas de toreo excelente. El juanpedro no se salió del guión y también resultó muy justo de fuerzas aunque con nobleza y clase para hacer el toreo suave y templado del que es maestro Ponce. Lo recibió por verónicas templadas, reunidas, cuidando la endeblez del animal y rematándolas con una media que fue lo mejor del recibo de capote como también lo hizo en su primero. Y tras el brindis a la Fallera Mayor de Valencia, a tal brindis tal honor, comenzó por abajo con temple, con poder, con suavidad, con garbo en una serie de toreo en redondo llena de calidad, prestancia y buen son. A más fue su obra, que fue cuajando con tempo, con los tiempos justos para que se repusiera el animal, con mimo, con torería, con garbo y dominio sobre todo por el pitón derecho, mucho más complicado que el izquierdo. De nuevo quizás le faltó intensidad al trasteo por la condición del animal, pero allí estaba Ponce y de nuevo en sus manos, el toro acabó pareciendo otro. Toreo clásico, perfecto, lleno de enjundia donde los mejores momentos vinieron en varias tandas al natural con la cintura rota, alargado el brazo y el temple de los elegidos. Ni una apretura, ni una tensión, todo natural y normal, una delicia, toreo macizo, puro, de quilates en esta ocasión. Y tras estas tandas, el colofón con un toro desengañado por el pitón derecho, un toreo en redondo intenso, cuajado, despacioso aun sin poder bajarle la mano todo lo que él quisiera. La estocada precedida de pinchazo hizo el resto. Puerta Grande para el maestro.

Pero faltaba el complicado sexto y la épica en tarde de clavel, políticos, mujeres guapas y hombres con sus mejores galas para tarde de tanto glamour. La casta y raza torera la puso Cayetano al más puro estilo Rivera. Salió a por todas. Sabía Cayetano que la plaza estaba con él y que Valencia le quiere y literalmente, atropellando la razón tras un brindis emotivo y un tanto provocador a su hermano Francisco se hincó de rodillas y recibió al astado con un arrebatado toreo en redondo. La plaza boca abajo y la tensión disparada. Se rajaba el animal, hacía amagos de querer robarle la vida, le soltó un gañafón por el pitón izquierdo y ahí se vio que la faena era zafarrancho de combate. Cogida espeluznante de impacto brutal, segundos angustiosos en los que la grave cornada de vio, todos en el ruedo buscando el quite providencial y el torero merced al juanpedro. Surgió el milagro. Rota la taleguilla del encuentro con el toro, lastimado el torero giró su mirada hacia el animal y a partir de ahí, subió el diapasón emotivo del trasteo. O tú o yo, debió pensar Cayetano y fue finalmente él. Faena de sentimiento toreo en estado puro y tras la estocada, flamear de pañuelos pidiendo un doble premio a un trasteo épico que devolvía a la Fiesta el sentido glorioso de la victoria de la vida sobre la muerte. Sólo fue una oreja pero el gesto, la gesta y todo lo demás estaban ya presentes. Cayetano también habló en Valencia y lo dejó claro, tampoco viene a pasar esta Temporada como si nada. Con el tercero poco pudo hacer.

Finalmente Manzanares, el deseado, el esperado, el garante de uno de los mejores toreos clásicos de estos últimos años, poco pudo hacer con un lote muy deslucido. Dos silencios demuestran la tarde del alicantino en las fallas. Otra vez será.

Firmado: Alfonso Sanfelíu

Fotografía: Paco Ferrís

José Tomás a hombros en la octava de feria tras firmar una gran tarde de toros.

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Valencia. Domingo 15 de Marzo. Octava de fallas. Lleno de "No Hay Billetes". Tarde soleada y apacible.

Se lidiaron seis toros de la ganadería de Núñez del Cuvillo (2º como sobrero, se corrió turno) correctos de presentación y de comportamiento desigual. Flojos en su conjunto, bajos de casta y raza, no molestaron en exceso a los diestros actuantes por lo que algunos, como el segundo fue más claro y sirvió para el lucimiento de igual modo que lo hizo el quinto y el sexto gracias a sus matadores.

Javier Conde, silencio tras aviso y silencio.
José Tomás, oreja tras aviso y oreja tras aviso.
Sebastián Castella, ovación tras aviso y oreja con petición de la segunda.

El madrileño José Tomás salió a hombros. Brindó la muerte del quinto toro de la tarde al maestro de Camas, Paco Camino.

Valencia (Esp.).- Llegó José Tomás a las fallas con todo el papel vendido y lo mejor fue que al igual que el día anterior con El Juli, el de Galapagar protagonizó una actuación en el coso valenciano de las más importantes que se le recuerdan en esta plaza. Tarde importante, de las que pone al toreo a temblar, porque las dos faenas del diestro se cimentaron sobre el toreo que lo hizo maestro y figura allá por el final de la década de los noventa y además en una plaza de primera. Firmeza, técnica, temple, poder, mano baja cuando se podía, sentimiento y gusto torero. Tan fácil de enumerar y tan complicado de realizar ante los toros.

Los seis astados que conformaron el encierro de Núñez del Cuvillo, resultaron correctos de presentación rayando alguno de ellos lo justo para una plaza de primera. Y después, su juego resultó desigual, debiéndole mucho el ganadero a la terna actuante, que supo lucirlos y sobre todo, hacer creer al público que fueron mejores de lo que en realidad resultaron. Toros sosos, flojos, justos de raza y casta que tuvieron nobleza y calidad algunos de ellos, aunque muy poca, la necesaria, para dejar que se lucieran los espadas anunciados. El menos malo el segundo, y con más complicaciones, el quinto y el sexto.

Ante el segundo del festejo el madrileño José Tomás cortó una merecida oreja después de cuajar una faena compacta, redonda, completa, desarrollada con mucha inteligencia, que recordó al José Tomás de los años noventa. Con la capa lo sacó al tercio con solvencia, soltura, eficiencia y temple. El temple necesario para que la endeble embestida del animal no rodara por los suelos. Peleó el de Cuvillo en el caballo con sosería, mansedumbre y desigualdad, aunque ello no fue impedimento para que gracias a su nobleza y las muñecas templadas del francés Sebastián Castella, éste se luciese en un quite por chicuelinas ceñidas y muy emotivas. Después, llegó el madrileño y con seriedad y dejando a un lado las poses y efectos especiales que rodeaban algunas de sus actuaciones, se puso a torear de verdad. Arrancó la faena en los medios con varios estatuarios que dejaron muda a la plaza por su cercanía y quietud. Y a partir de ahí, muleta por delante a media altura para ayudar al toro, y cuando lo tenía embebido en la tela, mano abajo con temple, suavidad y despaciosidad para cuajar de este modo dos tandas en redondo de toreo largo, roto, sentido y mágico. Intensidad en la interpretación del toreo que fue a más, cuando se echó la muleta a la mano izquierda y con temple, suavidad y torería le endilgó varias tandas de buen toreo, con el compás abierto, toreando con los vuelos hasta donde alcanzó la rota cintura. Obra honda y profunda como su toreo a la par que llena de estética y temple que demostró el torero que es José Tomás cuando quiere torear de verdad. Lástima el error a espadas porque podría haber cortado dos orejas, aún así cortó una, con mucho peso e importancia. Y con el quinto se volvió a descubrir, como un torero poderoso y enorme cuando quiere serlo. Este Cuvillo fue brusco y flojo de salida, pero el de Galapagar salió con ánimo y lo toreó muy templado, ganándole terreno y jugando las manos hasta dejarlo fijo en el centro del ruedo. Peleó manseando en el caballo, sin clase ni bravura, saliendo suelto y perdiendo las manos aunque tuvo suerte la res y el ganadero porque en manos de José Tomás y con su muleta pareció después otro toro. Faena de paciencia, técnica, de tempo y tiempo para que se recuperase el animal que fue conformándose como una obra importante del diestro madrileño. Dejó a un lado su efectismo sugestionador de masas y toreó. Lo mejor fue al natural, en dos tandas de mano baja, sentida, llena de gusto y empaque, con la cintura de nuevo rota que enloquecieron al público. Toreo macizo, templado, lleno de sentimiento al que si algo le faltó, fue la pujanza del flojo toro. Un astado que en manos de otro matador no hubiera servido ni la mitad. Abrochó la obra con manoletinas majestuosas y tras ellas montó la espada, volvió a pinchar y cobró una estocada que le valió la oreja con la que abría la puerta grande de Valencia. Hoy, ni un pero a su actuación, a su actitud de figura en plaza de primera y su triunfo. Su paso ha sido un serio aviso a navegantes, tanto a los que ya han actuado como a los que falta por llegar.

El francés tampoco se quiso quedar atrás en tarde para el madrileño y a punto estuvo de encaramarse a la gloria si no llega a ser por la negativa del presidente en el que cerraba plaza. A este flojo y deslucido Cuvillo, Sebastián le cuajó un trasteo firme, de entrega y toreo despojado de aditamentos. Muy ojedista en la concepción e interpretación del toreo optó por el arrimón poderoso que encogió al público por su valor. Faena llena de emotividad y pasión en la que la chispa que le faltó a la res, la puso el francés. Un esfuerzo sobrehumano con el que logró poner la plaza de su parte y rendida a sus pies, firmando una obra importante que por ser rematada con una estocada baja solo se le premió con la oreja. Con su primero también flojo, justo de raza y casta, logró una faena de menos a más aunque nunca terminó de alzar vuelo. Lo mejor, el final ojedista de cercanías con un ramillete de circulares, penduleos y ochos del estilo del maestro de Sánlucar que gustaron y sobre todo mostraron un nuevo Castella. El fallo a espadas le impidió pasear un posible trofeo.

Finalmente Javier Conde no tuvo su tarde. Con el que abrió plaza firmó una faena larga que nunca terminó de convencer y con el cuarto no intentó ni siquiera cuajar trasteo.

Texto: Alfonso Sanfelíu

Fotografía: Paco Ferrís

Evolucionan favorablemente los dos heridos en esta feria de fallas.

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Valencia (Esp.).- El séptimo festejo del abono fallero volvió a tener su nota negativa, triste y dramática en la tremenda voltereta y cogida que sufrió el banderillero Álvaro Montes de la cuadrilla de Julián López “El Juli” tras parear en el segundo de la tarde. Cuando entró a clavar el último par de este tercio, el astado dio tres derrotes secos y contundentes, dos al pecho y otro más hiriéndole en el muslo izquierdo, que lo dejó al borde la muerte. Todavía recordamos con estremecimiento el gesto inerte e ido del banderillero cuando era retirado de la plaza en brazos de las asistencias.

Hoy, felizmente y sin cumplirse todavía las veinticuatro horas del trágico percance, el Dr. Zaragozá, Cirujano Jefe de la Plaza de Toros, ha comentado a Burladero.com la evolución que está teniendo en estas posteriores y claves horas tras la cogida: “el subalterno Álvaro Montes ha pasado la noche tranquilo, sin complicaciones y restableciéndose de manera satisfactoria -dentro de las lesiones que le ocasionó- el percance de ayer. El traumatismo cráneo-facial, cervical y torácico que ha sufrido está remitiendo y tal y como pudimos comprobar en los estudios de TAC que le realizamos, no existe ninguna anomalía en el paciente que sea consecuencia de este percance. Particularmente creo que, si su evolución sigue de este modo, en dos o tres días lo desplazaremos en ambulancia hasta Jerez de la Frontera para ingresarlo allí, bajo la supervisión del cirujano jefe de la Plaza de Toros de Jerez y que de ese modo, se restablezca de manera satisfactoria y cómoda en su casa, y dentro de su entorno”.


En la cama contigua del Hospital General Universitario, también sigue restableciéndose de su grave cornada el novillero valenciano Antonio Hernández. El diestro resultó corneado el pasado martes por un novillo de Torres Gallego infiriéndole una cornada de 25 centímetros en cara antero-interna del tercio medio del muslo derecho con hemorragia, activa profusa venosa y tres trayectorias calificada por los facultativos como de “muy grave”. Sobre la evolución del novillero valenciano, el Dr. Zaragozá afirmaba lo siguiente a este medio “esta mañana le he quitado el drenaje y el novillero ya está deambulando sin problemas por el Hospital. Si todo va como hasta ahora, seguramente mañana lunes le daremos el alta aunque como es lógico y dada la extrema gravedad del percance todavía tendrá que estar convaleciente al menos durantes dos o tres semanas, para que su recuperación se completa”.

Texto: Alfonso Sanfelíu